Escrito por Fuste y archivado en Relatos
2 Feb 2009Recuerdo yo cuando tenía unos 7 años que asistí a las fallas de Valencia por primera y última vez. Me vestí de fallero, mas o menos, y me puse a tirar petardos para todos lados. Allí que pasaba el gentío, con un calor que mataba maricones, en todas direcciones. Durante aquellos días vi por la TV que había una persona a la que se le prestaba mayor atención que todas, y esa era la Fallera Mayor. Desde aquel día supe que de mayor querría ser eso, Fallera Mayor.
Hoy, en el año 2009 del siglo XXI un hombre hecho y derecho no puede ser Fallera Mayor. Pero a ver ¿esta gente no quiere igualdad o que? ¿Es por la barba o por el gajo? Pues me coméis todo lo de abajo. Resulta que luego vienen las mujeres estas exigiendo, pero eso si, ellas todo lo que sea quitarse de un puesto donde se les obligue a llevar faja… no se les quita ni haciendo palanca, me comes toda la tranca. Y es que es así, porque es cuando una mujer es Fallera Mayor cuando se siente más en su hábitat, con sus bragas de cuello vuelto, su faja, como dije antes, y sus rulos en el pelo. Vamos que le falta la cesta de productos de limpieza, pero claro no se los dan porque en medio de una mascletá con chispas saltando para todos lados aquello es inflamable y podría arder. Por no hablar de la especie de delantal que llevan en el atuendo, si es que no falla, les gusta ese ambiente pero para ir de modernas no lo reconocen. Vamos que un hombre no puede ser Fallera Mayor, pero si lo dice el cigala, la cosa cambia.
